Arpón del siglo XIX clavado en una ballena

Descubren un arpón del siglo XIX clavado en una ballena boreal

Un arpón explosivo del siglo XIX fue descubierto en el dorso de una ballena por esquimales que la cazaron, dando a pensar a los científicos que el cetáceo pudo haber sido herido 120 años atrás. El fragmento cónico de explosivo de unos nueve centímetros de largo estaba localizado en el omóplato de una ballena boreal cazada el mes pasado, dijo John Bockstoce, del museo ballenero de New Bedford (Massachusetts, noreste).

El vestigio forma parte de un proyectil dotado de una minibomba de tiempo, patentado en 1879 y que se fabricó hasta 1885. Llevaba inscripciones tradicionales que los nativos de Alaska usualmente realizan para reclamar luego a sus presas, explicó a la AFP. Según el experto, el fragmento podría datar de una herida propinada hacia 1890. Bockstoce dijo que la minibomba fue probablemente disparada con un fusil o un cañón especial fijado en la cubierta de un barco, pero obviamente no alcanzó los órganos vitales del cetáceo.

"Seguro no la pasó muy bien ese día", pero logró sobrevivir con los fragmentos de proyectil en su cuerpo durante más de cien años, comentó el experto. Fue incapaz de precisar la edad de la ballena, pero aclaró que "tiene que haber sido lo suficientemente grande como para merecer ser cazada" cuando sobrevivió a la herida.

Los esquimales de Alaska cazan actualmente ballenas hasta un cupo acordado en el marco de una excepción de subsistencia a una moratoria internacional de caza de ballenas en vigor desde hace más de 20 años

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http://www.noticias24horas.com/diario/14062007/boreal.htm

Ancianas del Mar

Es común que la longevidad de los animales esté asociada con el tamaño de su cuerpo: mientras más grandes, más viejos pueden llegar a ser. Por lo tanto, no es sorprendente que los mamíferos más longevos sean las ballenas. Entre éstas, el caso extremo son las ballenas de Groenlandia.

Mediante una serie de análisis químicos realizados en la lente del ojo de ballenas de Groenlandia cazadas en la cacería de subsistencia de los esquimales de Alaska, investigadores estimaron la edad de 48 ballenas. De éstas, cuatro sobrepasaron los 100 años de edad, y las cuatro eran machos. ¡De acuerdo con esta metodología, el gran anciano de esta población tenía 211 años cuando fue cazado! Si bien hay bastante margen de error en la técnica empleada y la estimación puede no ser totalmente precisa, hay otras evidencias indirectas que apoyan la teoría de una longevidad excepcional en las ballenas groenlandesas. En las décadas de 1980 y 1990 se encontraron seis puntas de flechas y arpones incrustadas en la grasa de ballenas cazadas en Alaska. Los investigadores compararon las características de estas puntas con colecciones de museos, y determinaron que las mismas debieron haber sido disparadas por esquimales entre 100 y 130 años antes, dando a las ballenas que las portaban al menos un siglo de edad.

El conteo de las láminas del tapón de cera del oído de las ballenas también permite calcular la edad. Así, se ha estimado que las ballenas azules llegan a vivir hasta 110 años, y las ballenas fin hasta 114 años.

En el caso de las ballenas francas, hay algunas evidencias aisladas de individuos longevos. Un ejemplo notorio proviene de la población del Atlántico Norte. En 1935 una ballena franca hembra fue fotografiada mientras cazadores mataban a su cría en las costas de Florida. Sesenta años más tarde, en 1995, la misma ballena fue fotografiada por última vez en Georges Bank. Asumiendo una edad media a la primera parición de 10 años para las ballenas de esta población, los investigadores estimaron que la edad de esta hembra en 1995 (60 años más tarde de ser fotografiada con una cría) era de al menos 70 años.

Las ballenas francas de Península Valdés comenzaron a ser identificadas con sus crías por nuestros investigadores en 1970. Algunas de las primeras ballenas fotografiadas continúan visitando la península. Dado que la edad mínima a la primera parición en esta población es de 7 años, aquéllas primeras ballenas fotografiadas con crías que siguen llegando a Valdés en la actualidad tienen al menos 40 años. Cuando el Programa Ballena Franca Austral cumpla sus 100 años continuos, podremos determinar con mayor precisión la longevidad de las ballenas francas de Patagonia. ¡Esperamos contar con tu apoyo durante las próximas décadas para alcanzar este objetivo!

Cordialmente,

Mariano Sironi
Investigador www.icb.org.ar

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